Bueno, he vuelto. Después de cargar las pilas, ahora hay que ponérselas, y arrancar. Siempre cuesta un poco, la depresión postvacacional aprieta, la falta de luz inquieta... En fin, es lo que tiene el otoño...
Septiembre
La vuelta al cole resucita
al viejo fantasma.
He vuelto a ver caras tristes
en los dibujos de los azulejos,
a sentir el miedo al alumbrar
con la luz del teléfono
la ventana y los espejos
y a la soledad a oscuras
vagando por la casa.
Se caen las hojas,
se me cae la vitalidad.
Los recortes ahogan aún más
el estado del malestar.
Y escuece aún el sol por dentro
y en la piel
las quemaduras, y las faltas
entre la almohada
y la pared.
No puede, definitivamente,
ser más septiembre.
Perdonad la pereza. En estas fechas todo se hace más cuesta arriba, con el calor, los horarios... Pero bueno, no creáis, que se sigue trabajando, ¿eh? De hecho, espero daros una noticia a todos pronto.. De momento, espero que os guste...
Aventura de verano.
La diferencia
entre el amor eterno
y una aventura de verano
es que ésta siempre dura más.
Mi referencia
de todos tus recuerdos
son ternuras que, en vano,
archivé ya entre algún ojalá.
Me pasaba todas las salidas
de la autovía por desear
mientras de hecho intentaba
soñar con contar tus pecas.
Intentaba con mis idas
venir sin guía por tantear
de tus pechos a tu espalda
y engancharme a tus muñecas.
Te encuentro sin pistas.
Encubro mis daños
por la necesidad de ti.
Descubro tus aristas
por ansiedad de sentir
contigo mis mejores años.
Por ser tu eterno, tu algo
estaría encantado
de volver a pasar de largo.
Prefiero llegar a ser
tu aventura de verano
a no llegar, a no perder.
“Tú mismo lo has dicho, no crees en el amor”. “¿Cómo me puedes decir eso?”. La situación era un poco surrealista, teniendo una conversación sobre la incapacidad para querer con las piernas entrelazadas después de un orgasmo. Las respiraciones eran ya tranquilas, y las palabras susurros, pero cargadas de reproches con altavoz.
“No puedes decirme que no sé querer, cuando hace un rato ya has visto cómo estaba…”. “Eso es otra cosa”. “Ah, ¿y tú, entonces, tampoco me quieres y finges los orgasmos?”. “Una cosa es poder disfrutar del sexo con alguien, y otra el querer que esa persona duerma contigo”. “Quiero que duermas conmigo”. “Tú mismo lo has dicho… Sólo has sentido el dolor del amor. Sólo has creído haber estado enamorado de alguien cuando no le has tenido, o cuando le has perdido”.
Se guardó un tiempo de doloroso silencio entre los dos. Ella había puesto el dedo en la llaga. Él sufrió el impacto de sus palabras, eco de sus propios pensamientos. “Bueno, no tenemos por qué hablarlo ahora, hablamos mañana más tranquilos. Dame un beso, anda”.
Se soltaron las piernas, los pensamientos hacía tiempo que estaban desatados. Ella fingió quedarse dormida. Él siguió rumiando sus palabras. Se levantó. Se encendió el cigarro de rigor. Observó la calle céntrica de noche, aún con actividad y luz artificial. Al ver una farola parpadear, sintió su interior del mismo modo: intermitente, antinatural, y dejándole a oscuras cuando más luz necesita. Oscuros temores se desataron, mientras sentía que los nudos que los ataban a la razón quedaban sueltos. Ella sabía que venía con tara de fábrica, y sin embargo compró en las rebajas su cariño. Él podía darle cariño, sexo, y compañía, pero no encontraba dentro de él lo que ella necesitaba.
Volvió a la cama. Encontró su cuerpo desnudo, desarropado y encogido por el frío. Envolvió su piel con sus brazos, besó su pelo y sus hombros, y cubrió su pequeño cuerpo. Intentó llorar, pero esas taras emocionales le lastraban más de la cuenta.
Al día siguiente, la ciudad siguió su trajín habitual. La despedida fue fría. Ella se levantó para ir a trabajar. Él se quedó con sus sábanas revueltas, su necesidad y sus taras. Lo que no durmió durante la noche, lo sufrió durante el día repasando las manchas del techo con su mirada. Temió no volver a verla. Una mancha más, pensó. Y otra vez sintió el amor cuando se despedía. Volvieron a entrelazarse los sentimientos de amor y dolor, para atarse y formarle el mismo nudo en la garganta.
Quedó su olor en la almohada, algún objeto personal, acumulado durante el corto tiempo de relación más estable, y una tira de fotomatón encajada en el borde del espejo. Curioso, que un recuerdo tan anacrónico fuera lo que más le gustaba de ella. Allí se entrelazaron sus manos por primera vez, sus labios miles de veces, y sus cuerpos en la madrugada…
Un escalofrío le recorrió el cuerpo. No volvería a verla. Se intentó convencer de que era lo mejor. Hasta la siguiente noche, de completo insomnio. Y la siguiente… A la tercera, cualquier contacto con la realidad era pura coincidencia. Los altibajos de ánimo se sucedieron como la bolsa, variables y crueles. Su corazón era una quiebra total. Ya estaba. El amor perdido. Lo volvía a sentir. Volvía a no querer sentir. Siempre igual, queriendo sentir cuando no sentía, y sufriendo por dejar de sentir cuando sentía…
Esa tercera noche, ella llamó al timbre. “Te echaba de menos”. “Te quiero”. “Yo no lo sé…”. “Pues averígualo”... Y entre lazos…
Me decía un amigo el otro día que por qué no escribía algo sobre los Madrid-Barça. Mi respuesta ante los "Clásicos" ha sido "yo es que soy del Aleti". Así que me podía desmarcar un poco de las corrientes generales, cizañar a los madridistas intentando hacerles ver que los favores que podía estar recibiendo el Barça, antes los había recibido el Madrid... Y a los culés, que vaya regalitos que se llevan...
Esta bicefalia me tocaba un poco las narices. Y no es la única. Si algo me indigna del fútbol, es que sea el cloroformo para adormecer a la masa. Como el "opio del pueblo" 3.0 . Y me toca más las narices (por no comentar otras partes de mi anatomía) que se simplifique hasta la bobería a las personas. Si hablamos de fútbol, porque hay que ser del Madrid, o del Barça (opciones muy loables, pero no las únicas). Si hablamos de política, porque metas el papelito en la urna cada cuatro años (a poder ser, rojo (aunque de rojo tenga poco) o azul), y te olvides, que para decidir ya están otros...
Pero hay un rayito de esperanza. Si el tema estrella de hace unos días era blanco o blaugrana, ahora nos han querido adormecer con otra bicefalia: PSOE ó PP. Mira qué fácil, mascadito, para que no tengamos que devanarnos mucho los sesos, que ya se sabe que la masa es inculta, y mejor que no piense mucho...
Y cuando pensábamos que la masa ya estaba entretenida por otro par de semanas, resulta que unos jovenzuelos que no saben la suerte que tienen por vivir en socialdemocracia, se amotinan y arman escándalo, creyéndose los sucesores del mayo de París. Y resulta también que se resisten a ser clasificados como antisistema, como los rojillos de la ceja, como borrachos y zarrapastrosos... Resulta que promueven movimientos pacíficos, asamblearios, sin etiquetas, y que, simplemente, reivindican sus derechos, o más bien, los derechos de todos. Y ahí escuece...
Así que las juntas electorales, medios de comunicación y partidos mayoritarios los observan, primero, y tachan, después, como "ruidosos incómodos", e intentan silenciarlos. Pero, cachis la mar, sin que se note que nos molestan, porque somos muy plurales y muy demócratas todos...
Pues que se escuche el ruido, que tiemblen los cimientos, que se remuevan las vísceras... Yo, simpatizante de ideologías libertarias, me postulo porque se escuchen las quejas, se promueva el cambio, porque ahora mismo, esto sólo les conviene a los pocos que están bien... Y si somos muchos los que estamos mal, ¿por qué conformarnos? Es normal que se conformen ellos, pero más normal es que se pida "democracia real ya", que la "juventud sin futuro" se lo busque, y que se grite "no les votes...".
Hace dos años escribí unos versos por las elecciones generales. Perdonen la siniestra... ahí quedan...
Deselecciones
de marzo, 2008
Todas las tropas
de Bush y Aznar,
los nuevos nazis,
nuevo orden mundial
me tocan los huevos
me pongo terrorista:
Si esto es progreso
borradme de la lista.
Rajoy, Zapatero,
Aguirre, Gallardón
me parecen igualeros
me la sudan un montón.
¿Para cuándo, Llamazares
tendremos los izquierdosos
los escaños que nos cuadren
y nos queden decorosos?
Las dictaduras de dos
son más desagradables.
Crees que eres un dios
demonio el otro que hable.
La furia del PPSOE
se cierne sobre otro marzo.
¿Publicarán en el BOE
que siguen de pucherazo?
La alternancia de partidos
me toca ya los cojones.
Aunque ya estemos metidos
de lleno en manipulaciones
yo, anarquista perdido,
me cago en sus elecciones.
PD:
http://www.nolesvotes.com/
http://democraciarealya.es/?page_id=264
http://www.juventudsinfuturo.net/
Por todas las ganas de socializarnos, sin luchar, más que por hablar...
Conversaciones con tu ombligo
Aún tengo la esperanza
de verte tranquilamente
mirarte a los ojos
y que el mundo reviente
un par de horas
contigo cerca.
E iniciar una batalla
por tu desnudez metafórica
y tú escondiéndote
y desvelarte eufórica
y tú tapándote
las vergüenzas.
Y llegar al desnudo literal
desarmada ante el fuego amigo
sin lucha, en paz, por el placer
de tus mejillas coloradas
de tus ojos brillantes
de tus murallas…
Luchar, simplemente
por mantener
una conversación coherente
contigo
abrazado a tu desnudez
susurrándole a tu ombligo.
Unas notillas de viajes...
Córdoba, Argentina.
Trajo Buenos Aires hasta aquí.
Y sin embargo Córdoba era
España y no Argentina.
Mi colega apuró la copa y se quiso ir.
Y sin embargo quien se fue, fue Carolina.
Seguimos contándonos penas y confesándonos.
Y sin embargo de un beso se hicieron dos abandonos.
Su melena ondeó y rebotó su adiós.
De su soledad nos dejó devotos y huérfanos.
Acento despedido, luna inconclusa.
Encuentro acontecido, y sin embargo
disiento de que haya sido musa intrusa.
Un fenómeno inusual, lo del cosmos...
La implosión de una caricia.
Como todos los fenómenos grandiosos, sucedió en un momento y en un lugar ajenos a cualquier lugar magnífico o increíble. Fue en un sencillo portal, a media tarde. El sol aún calentaba la primavera, y la excusa del café ya era insostenible. Por lo tanto, el encuentro debería terminar sin más pena ni gloria.
Para cualquier otro, la acción habría sido insustancial. Incluso durante la charla había habido otros momentos de mayor repercusión. Un silencio con cruce de miradas, una sonrisa con la mirada descendiendo tímida… Podrían destacarse mil estrellas fugaces, antes que ese diminuto suceso que, sin embargo, fue la supernova del día.
Acabada la conversación, hechos buenos los propósitos de reencuentro la despedida tuvo el rigor de lo puro, y la cercanía, y el cuidado de lo frágil.
Y sin embargo, los cuerpos, los celestes y los humanos, se alinearon en pos de provocar las condiciones idóneas para que surgiese la chispa de la que nació el big bang. Por arte de magia, las pieles se rozaron durante un instante. No fue más que un suspiro, una insignificancia del que ni siquiera el mejor astrónomo se hubiera percatado con un mega telescopio.
Y con embargo, se produjo el estruendo al romperse hacia dentro las paredes que recubrían ambas astronómicas lejanías. De repente, como si de años luz se tratara, millones de rayos atizaron la membrana que recubría su soledad. En un momento, galaxias y nebulosas se formaron por el fugaz fenómeno cósmico, disminuyendo hasta su mínima expresión un portento sideral. Sus pieles se encontraron, sus dedos deslizaron sobre su brazo un millón de infinitésimas partes de tacto. Bajo la superficie ardieron los poros, explotaron los nervios, arrasaron las emociones, asolaron las huellas, se colmaron los estremecimientos y millones de minúsculas partes de sí mismo dieron paso a la nueva creación: La implosión de una caricia.
El espacio estaba creado, la nada había dado paso a un nuevo e infinito firmamento.
Porque compartiendo tu soledad, nos estamos aliviando ambas...
Soledad
Pasa y siéntate.
No te preocupes,
acuérdate.
Tengo un máster en soledades
con matrículas de honor
en intentos de escape
y suspenso en
eliminación por compañía.
La soledad autoimpuesta
es la más dura.
Contra la impuesta
se puede luchar.
La elegida ya te tiene
vencido de primeras.
Y cuando tú te abandonas
por más que cualquiera
los mejores cualquieras
te acompañen
te faltas tú
y no te encuentras
por más que te busques
donde quieras.
Así que pasa
y cuéntame
que a parte de las cosas
que me haces sentir
también te busco
por las cosas
que me haces
dejar de sentir
como esta
maldita compañera
soledad.
Porque siempre es bueno tener claros los términos...
Contrato
Ante la necesidad
de verte, y aclarar
los términos del contrato
y aportar en igualdad
aquí dejo mi alegato.
Yo pago el café,
tú pones la belleza.
Yo pongo las tonterías,
tú los ladeos de cabeza
y la luz, cuando sonrías.
Me comprometo al arrojo
del piropo recurrente
si tú demuestras a cambio
tu aprecio con el sonrojo
y la timidez impenitente.
Yo aporto anecdotario
vergonzante, y un castillo
de humor negro y variopinto.
Tú, el oscuro cavernario
de ojos de refulgente brillo.
Yo aportaré los silencios
de boca abierta, descompuesta
ante tus dulzuras. Tú, Inconexas,
dos lineas por ojos, contrapuestas
cóncava tu sonrisa, mejillas convexas.
Yo la intención, el intento
la necesidad del cariño
tú la frescura, la silueta
de tu preciosidad, yo el aliño
para sazonarte y ser tu poeta.
Transcurrido el encuentro
repartidos los besos,
yo me quedo contigo dentro,
tú los halagos, los versos
yo los recuerdos, contigo en el centro.
Para celebrar los treinta febreros que llevo machacando al mundo con mi presencia, aquí van treinta versitos, a caballo entre la recopilación de sentimientos, y la elegía al libertario que quiero seguir llevando dentro...
30 versos libertarios
Puedes haber sufrido años convulsos
hasta llegar al punto y seguido,
y aún seguir sufriendo tus impulsos.
Puedes haber dejado la adolescencia
con la tranquilidad de haber conseguido
conocer y disfrutar la desobediencia.
Puedes estar ajando tu juventud
con pérdidas prematuras y tristezas
que se llevaron parte de tu salud.
Puede estar agriándote, mal disimulado
el suavizar algo tu rebelión, y la pereza
de tu gusto por la dictadura del proletariado.
Puedes sentir que ya no tienes fuerzas
que demasiado pronto te abandona
la capacidad de increpar todas las altezas.
Puedes sentir que no puedes ser más rojo
y se te aclara la sangre, y te condona
la queja cínica, pasando del enojo.
No puedes obviar cada injusticia
ni olvidar que prometiste indignarte
y rebelarte ante cada malicia,
ante cada dolor del ser humano.
No puedes, ni debes olvidarte
se lo debes, a quien te tendió la mano.
A quienes sufrieron por ti antes.
A quienes te regalaron treinta años
de libertad y cariño recalcitrantes.
Tus sueños de anarquía antidolor,
antídoto de la desidia, del desengaño.
Puedes soñar más que en gris, en tecnicolor.