Septiembre
Bueno, he vuelto. Después de cargar las pilas, ahora hay que ponérselas, y arrancar. Siempre cuesta un poco, la depresión postvacacional aprieta, la falta de luz inquieta... En fin, es lo que tiene el otoño...
Septiembre
al viejo fantasma.
He vuelto a ver caras tristes
en los dibujos de los azulejos,
a sentir el miedo al alumbrar
con la luz del teléfono
la ventana y los espejos
y a la soledad a oscuras
vagando por la casa.
Se caen las hojas,
se me cae la vitalidad.
Los recortes ahogan aún más
el estado del malestar.
Y escuece aún el sol por dentro
y en la piel
las quemaduras, y las faltas
entre la almohada
y la pared.
No puede, definitivamente,
ser más septiembre.