El blog del Dany

Ya no brillas

Escrito por danyelchovas 02-03-2013 en General. Comentarios (2)

Estos versos me rondaban desde hace mucho, sobre todo el tema del brillo, reproche que me hicieron hace tiempo... La verdad es que me gustaría recuperar ilusiones... Maldit@s l@s que nos roban el brillo en la mirada...

"Ya no brillas"

"Ya no brillas" -decía el hada
de mis sueños-,
ya no ilumina tu mirada".

Y a mí no me sorprende
pero me duele
y en cada verso se desprende.

Me acuerdo de otro tiempo y revelo
negativos de ilusión
que ya pasaron, y ardiendo me rebelo:

No es justo que falte amor
trabajo, casa, esperanza
y ganas de una infelicidad menor.

Quizá si atajáramos tanto vicio
tanto odio y competitividad,
si se erradicara tanto sobre egipcio...

Quizá un amor sincero
o una revolución
con alma y color verdadero

quizá si se repartiera más cariño
y la lucha fuera por solidaridad
quizá así volvería mi brillo
y no fuera un sueño, sino una realidad.

Como dos gotas de agua

Escrito por danyelchovas 27-01-2013 en General. Comentarios (1)


Llevaba un tiempo con la paranoya goteándome en la cabeza... Que os guste

 

Como dos gotas de agua

 

¿Qué sentiría una gota de agua si se personificase? Se sentiría personificada, supongo… La realidad a través de una gota de agua se ve deformada, transparente, pero con color, descomponiendo arco iris…Una sola gota de agua pasa por tantas vidas…

 

Puedes sentirla emergiendo de tus adentros hasta asomar por el lagrimal de tu ojo. Habrá quien diga que está compuesta de otras sustancias, y quien la atribuya propiedades emocionales de tristeza o felicidad. Pero tú sólo puedes observarla a través del espejo mientras resbala por tu mejilla, surcando la curva de la comisura de tus labios, llegando al precipicio de tu barbilla y lanzándose al abismo del lavabo, cayendo desesperada hasta desaparecer por el sumidero.

 

La misma gota de agua que se presume nacida de un sentimiento puede mezclarse con otras congéneres hasta formar la corriente que recorre las oscuridades del submundo por cañerías, pozos y desagües, apropiado destino donde evadirse en el río hasta la inmensidad del océano, sintiéndose perdida y sola aún rodeada de la monstruosidad de su misma materia.

 

Desarraigada, esa gota viajera puede sufrir la transformación de estado, evaporándose hasta notarse subir, levitar, flotar y desvanecerse, siendo arrastrada por el viento sin control sobre sí misma. Puede que con suerte la gota acabe siendo parte de una nube rota, que a ratos cubra un sol asfixiante. Acabando por ser rechazada, renegando el conjunto de su fría humedad, puede que la gota se derrame en forma de copo, brillando y a la vez deslumbrándose con el resplandor de la blancura de alguna cercana cumbre.

 

Puede ser a ratos feliz cotidianidad momentánea, torrente de deshielo que irriga los campos y los cubre de rocío. Con suerte puede que se pose en alguna piel viajera, que penetre en los poros, dejando húmedos recuerdos y puede que acaricie otros cuerpos, anhelantes de humedad. Pero con la costumbre llega el hastío.

 

Deformado y acorchado, el mundo, como unos labios humedecidos por otros labios demasiado tiempo, se siente reblandecido, pero en perfecta armonía... La gota de agua ha pasado por todo un ciclo, y no sabe dónde va, y lo que es peor, cuándo parará.

 

Qué complicado sería para la misma gota el mero hecho de aflorar de nuevo en forma de sudor, estrellarse contra un charco, y mezclarse con el resto de sí misma en un abrazo húmedo.

 

O peor aún, evaporarse de nuevo y precipitarse contra el cristal de una ventana, resbalar hacia abajo, en lucha feroz por cruzar su camino con otras gotas. Quizá pueda unir su recorrido con otra gota igual a ella, que puede que haya recorrido viajes parecidos al suyo, y que muestre su realidad igualmente deformada, descompuesta en reflejos arco iris. Puede que ambas gotas acaben formando una V que se convierta en una Y tan imperfecta como la que une dos nombres al otro lado del cristal, dibujada tras el vaho de un aliento.

 

Domingos

Escrito por danyelchovas 21-01-2013 en General. Comentarios (0)
Unos versos domingueros...

Te debo un amor eterno.
Hay quien dice
que los domingos
son buenos para hacer
sudokus.
Pero a mi me gustas tú
así que madruga
para holgazanear en el sofá
arrastrarme al rastro
aunque sean tan de los dos mil
que prefiera correr
lavar el coche
comer paella
ser, en definitiva
un dominguero cualquiera
a la espera de lunes
entrevistas de trabajo
olas de frío
malas noticias...
Pero hoy
las musas revolotean como resaca
y disfruto de las letras
como de viejas amantes
antiguos amores
y el hormigueo
entre los dedos de los pies
regusto a felicidad
como una tarde de domingo.

Don Víctor

Escrito por danyelchovas 18-11-2012 en General. Comentarios (1)

Aquí os dejo unas letras que escribí el otro día para el homenaje a Víctor, El Médico del Pueblo

 

Don Víctor

 

Cuando era pequeño me asombraba el respeto con el que los mayores trataban al médico, al maestro, al sacerdote… No entendía qué habían hecho esas personas cuando yo no estaba para recibir un trato especial.

 

Con el tiempo tuve dos sensaciones que aclararon esas dudas:

 

Por un lado, el entender que, en tiempos no muy lejanos, el haber estudiado una profesión que te hacía estar al servicio de la gente provocaba en los demás un respeto casi impuesto, que no me gustaba mucho, ni a mí, ni a las generaciones que crecimos en libertad.

 

Por otro lado, fui conociendo personas, como la sita María o “Don Víctor” (siempre con el “don” delante le mencionaban mi abuelo y mi madre). Me hacía gracia que todas las enfermedades que teníamos las había sufrido un familiar suyo (en mi inocencia pensaba “qué familia tan grande tiene este hombre… ¡Y qué mala salud tienen, pa’ tener un familiar médico!”).

 

Según fui creciendo fui asumiendo, como creo que muchas personas de mi edad, un respeto renovado, no impuesto previamente, sino ganado a pulso por quien siempre se preocupó por mi salud, y por mi crecimiento personal. Víctor (ya sin el “Don”, por amistad) siempre se ha preocupado, no sólo por la salud física de sus jóvenes malpiqueños, sino por su crecimiento a todos los niveles: emocional, escolar, laboral, etc.

Ha mostrado interés por el bienestar de todos los niños, muchos hoy adultos, y doy fe de que ha hecho un gran trabajo.

 

Ahora ya entiendo ese respeto, pero por la persona, por el médico, y me atrevería a decir que por el amigo que ha creado una figura ya inolvidable en Malpica, de quien todos, cuando seamos viejos, podremos “fardar “ de haber conocido: “Don Víctor, el médico del pueblo”.

 

Hasta nunca, querida

Escrito por danyelchovas 23-10-2012 en General. Comentarios (3)

 

Aquí os dejo un alegato de despedida... o de hasta pronto, nunca se sabe...

 

Ya hace tiempo que no sé más de ti que lo que me cuentan terceras personas. Desde el momento en que te dije adiós supe que sería un tormento.

Llevo eternidades fantaseando contigo, y nunca pensé que te diría nunca. Supongo que en el fondo, pensaba que siempre estarías ahí, que no te dejaría escapar. Y de hecho, algo así ha sido lo que nos ha mantenido juntos, a nuestra manera, tanto tiempo.

Desde el principio me llenaste como nadie, sabiendo estar a mi lado en cada momento que te necesitaba. Al principio sólo era un deseo esporádico. Era fácil descubrirte en el fondo de mí, oculta, esperando tu oportunidad para ser útil, necesitada, ansiada y querida.

Poco a poco te fuiste haciendo imprescindible. No había momento en que pudiera sacarte de mi cabeza, ni ocasión en que no quisiera tenerte entre mis dedos, entre mis manos, en mi boca, en mi interior. Poco a mucho te me fuiste metiendo dentro, y sin saberlo me llenabas todos los recovecos como una niebla gris que se extendía sobre el páramo de mi cuerpo.

En mis peores momentos hasta soñaba contigo, me despertaban sudores fríos, y necesitaba de tu abrazo para poder volver a conciliar el sueño. Ni la mayor de las heladas podía evitar que saliera a buscar tu consuelo en plena calle. Ni la más tupida de las lluvias impedía que te viera reflejada al contraluz de las farolas. Ni el más cálido de los besos me quemaba como tú, como tu lava ardiendo.

Cuando entendí que tenía que sacarte de mi vida, ya me habías calado tan hondo que no podía arrancarte de mis entrañas sin llevarte parte de mi. Era demasiado tiempo aferrado a ti como para que pudiera deshacerme de ti, sin más. Hubo varios momentos en que creí que te diría adiós para siempre, y sin embargo volvías a mi, y te recibía a pecho descubierto.

La despedida fue dramática y dolorosa, pero era lo que tenía que hacer. Mi sonrisa y mi alegría se fueron contigo, mis ganas de sonreír y mis buenas intenciones se esfumaron con tu marcha. Soy más triste, más huraño y menos sociable, pues has dejado un hueco difícil de llenar.

Te echo de menos, no me importa reconocerlo. He tenido momentos de debilidad en que me hubiera encantado abrazarte, devorarte de nuevo, sentir tu sabor entre mis labios. Si no lo he hecho no ha sido por fuerza de voluntad, sino más bien por el temor a pasar de nuevo por el mismo trance. Sin embargo, nunca digo de esta agua no volveré a beber, y nunca más diré nunca. Aunque ojalá no vuelva a verte en lo que me resta de vida.

No sé dónde quedarán estas palabras si en algún momento vuelvo a arrastrarme ante ti, suplicándote que vuelvas a hacerme feliz. Ya sabes que soy un perdedor, me gusta pensar en los personajes peripatéticos que se derrumban y dejan ver sus debilidades, los siento más humanos y comprensibles, más cercanos. Es con los que más me identifico. Sin embargo, déjame hoy darme el gustazo de decirte, saliendo de tu vida y dejando que me veas marcharme empequeñeciéndome en el horizonte, “hasta nunca, querida nicotina”.