Madrugaciones

Escrito por danyelchovas 17-10-2012 en General. Comentarios (2)

 

Aquí os dejo unas divagaciones de madrugada... Gracias por la inspiración

 

Madrugaciones

                 Para y por Peli

 

No me gusto mucho últimamente

quizás es que con la depresión otoñal

las paranoyas bullen en mi cabeza

entrando en bucles de cinismo permanente.

Sarcasmo, ironía y sátira

barnizan sensaciones tristes.

 

Las musas se me escapan entre los pelos

rozan barreras peliagudas

me sirven de consuelo.

 

Estoy bastante bocazas esta noche

no me mandes lejos

pero empiezan a aparecer temas

¿Por qué este chico

se empeña en ser infeliz?

Creo que lo notas

de cuando en cuando

“si eres feliz siendo infeliz...

entonces me vale también”.

 

Pero...

no hay peros

tampoco hay salida

la llevo dentro,

no quiero que me la saquen

con soluciones egoístas

no pueden llegar hasta mi,

no me dejo llegar.

Me conformo

con relámpagos como este,

fogonazos, excesos de confianza.

 

Sería mejor que olvidaras

todo lo que sabes de mi

 y recordarme como

"el tío que no huele".

 

Me dan miedo los silencios,

y los tuyos atraviesan fronteras.

El mundo habla muy rápido,

hay pocos silencios...

Tus silencios se me hacían eternos,

y más si cruzábamos miradas.

Dices mucho con tus silencios,

y lo que es peor

haces decir mucho

planteas un abismo difícil de saltar,

provocas salto

desde estratosferas

sólo para atravesar

miedos y fronteras.

Cuando miras

tus silencios

parece que desafían,

al cruzar la mirada contigo

me siento desafiado a seguir.

 

Me preocupo de entenderte

me reduzco al absurdo

le como el tarro a cualquiera

puedo animar a cualquiera

a tocar mis cicatrices

pero no a todo el mundo

más bien a poca gente

le permito hurgar en las heridas abiertas.

Confío en tus silencios...

 

Será algo arcaico

Pero en este punto de intimidad

a trompicones,

soltando lastres

me das miedo

como las pelis de terror,

que te asustan y te sobresaltan

pero no puedes dejar de ver

porque adoras ese gusanillo en el estómago.

 

Y así, sin querer

me vences

y no me dejas irme triste a dormir

como si quisieras

guardar mi sueño

de las pesadillas.

Curioso que la aprendiz

venza al maestro

en el arte

de la manipulación de la palabra.

Vencido

y agradecido

me duermo con una sonrisa.