El blog del Dany

versos

Revolución virtual

Escrito por danyelchovas 17-05-2013 en General. Comentarios (0)

 

Me suelo sentir comprometido con las causas justas... Sin embargo, me entran episodios de pereza, como al escribir, y me gustaría, tanto de corazón como de sentimiento obrero, sentir la llamada de la pasión más allá de la pantalla...

 

Revolución virtual

 

Te mando mensajes que no sacian mi sed

de revolución ni de ti.

Sirves de impulso y avivas,

mides mi pulso y lo activas.

 

Podría quitarme de en medio

para ponerme de entero

pero no son horas.

 

Delincuente temporal

robando madrugadas al sueño

se me cierran las pestañas del navegador

a caballo entre el metro y los recuerdos.

 

Insomne perdido

recuerdo noches y días de vino y rosas.

Necesito que alguien

se muera de ganas de verme

de recibir un mensaje

de jugar a ser mía

y recibir mis palabras

como musa incandescente.

 

Necesito un verso

que incendie algo más que el twitter

o un corazón

que no se encienda sólo ante el monitor.

 

Necesito que tu pasión

se extienda sin cortafuegos.

Incendiario, en la red

sin red de seguridad

ni antivirus que me apague

sino viento y sed que me propague

en la web y en la vida

que arda internet,

tu libido

y cada esquina.

 

Basado en hechos reales

Escrito por danyelchovas 17-03-2013 en General. Comentarios (0)

Aquí os dejo unos versos de domingo... ¿Os suenan?

Basado en hechos reales

Como una película
de domingo por la tarde
la vida pasa en 16:9
mientras me arrebrujo en la manta
ansiando abrigarme entre otras ropas
y envolverme en cuerpos
igualmente domingueros.

Los créditos se borran
por ambos lados de la pantalla
tras aburridas imagenes.
Necesito acción, humor, amor,
incluso algo de porno
y un guión digno de un Óscar
que emocione y te haga
querer que haya secuela.

Y, por una vez,
que el protagonista
se salga con la suya
aún perdiendo,
que la chica vuelva
y que todo se arregle.

No debe ser difícil,
hay domingos por la tarde
todas las semanas.

Me persiguen las bufandas olvidadas

Escrito por danyelchovas 12-03-2013 en General. Comentarios (2)

Aquí os dejo algo que no sé si calificar como amasijo de versos, cuento versado, o "paranoya" sin más... El título se lo escuché a una amiga, y los sentimientos los tomé prestados de las musas... En fin, que os guste... No olvidéis la bufanda...

Me persiguen las bufandas olvidadas


En la percha del bar cuelga una bufanda solitaria. Cada vez que entro en el bar, mi café se remueve automáticamente, mientras miro la prenda y me imagino su historia. Su imagen me envuelve con ambas puntas apuntando al suelo, como una mueca eterna de tristeza en tela.


En mi perchero cuelgan las mías, me refiero a mis bufandas, claro, mis tristezas cuelgan en letras. Como decía, penden del perchero como hojas de sauce llorón, simulando tocar con sus flecos la punta del suelo, en un alarde de flexibilidad.


Me provocan sentimientos ambivalentes. Me gusta perderlas a veces, las bufandas, digo, porque así al recuperarlas me pasa como contigo, que tienes cosas que contar de otros lugares, y tu piel tiene el tacto de otros aires. A veces me siento frío y echo en falta su vuelta, de las bufandas, digo, y quiero que vuelvan. Como me pasa contigo, que al tiempo de no saber de ti, parece que me falta algo. Afortunadamente, las redes sociales entretejen lazos y los encuentros esporádicos me confortan y envuelven en el calor fugaz de un encuentro.


Me las pongo a veces, y a veces me encantaría olvidarlas, a las bufandas, digo, para no ahogarme. Me siento perseguido por las bufandas olvidadas. A mí, que nunca me gustaron las ataduras ni los complementos, que no aguanto los colgantes, las pulseras, los anillos ni los compromisos, se me aferran esas tiras de tela suave, se me enredan al cuello, me rascan cuando no me afeito, pero me agrada su tacto en los días fríos, envolviéndome. Es una sensación extraña, sentirme rodeado de caricias de las que, en otro tiempo, hubiera querido escapar.


Más o menos, me pasa como contigo, que en otro momento te hubiera odiado, y viéndote un viernes, yo sin afeitar, te habría besado hasta arañarte la piel. Sin embargo, te sueño a mi lado un domingo acompañándote a la estación, yo recién afeitado, y tú enlazándote con tus brazos a mi cuello, como una bufanda suave que me envuelve porque me persiguió al quedarse olvidada en una percha.


Eso reconforta, aunque sólo sea un sueño que me abriga, que me hace sonreír al ver mis bufandas colgadas del perchero, y que suaviza la nostalgia al ver la bufanda olvidada en el bar, como un amor abandonado.

Hoy

Escrito por danyelchovas 08-05-2012 en General. Comentarios (2)

 

Disculpen la tardanza... Tengo que contar muchas cosas... El libro ya está editado, presentado y vendiéndose... Ya lo comentaré en otra entrada... También tengo cosillas escritas a las que, una vez superada la abstinencia autoimpuesta hasta que el pequeño elemento abandonara el nido del autor para enfrentarse al ataque del lector, habrá que dar cabida en este espacio... Sin embargo, HOY me apetecía compartir con ustedes algo...

 

Hoy

 

Hoy la pena por estar

de paso en Madrid no existe

hoy soy el turista más feliz,

hoy ni el tarifazo ni el miedo desviste

en el metro de mi sonrisa mi nariz.

 

Hoy he devuelto la inspiración envuelta en papel

a mi secretaria predilecta

a la musa que tramita los deseos de mi piel.

 

Hoy, y hace tres años su sonrisa

ilumina mi vagón

al volver a escuchar su acento gallego

su obnubilación

que la hace aceptarme

 

y subirme a la nube

como medio de locomoción,

con la bendita locura como dirección

con el paraíso como próxima estación

y sentir de nuevo la loca emoción.

Hoy he vuelto a sentir latir mi corazón.

Septiembre

Escrito por danyelchovas 29-09-2011 en General. Comentarios (1)

 

Bueno, he vuelto. Después de cargar las pilas, ahora hay que ponérselas, y arrancar. Siempre cuesta un poco, la depresión postvacacional aprieta, la falta de luz inquieta... En fin, es lo que tiene el otoño...

 

Septiembre

 

La vuelta al cole resucita

al viejo fantasma.

 

He vuelto a ver caras tristes

en los dibujos de los azulejos,

a sentir el miedo al alumbrar

con la luz del teléfono

la ventana y los espejos

y a la soledad a oscuras

vagando por la casa.

 

Se caen las hojas,

se me cae la vitalidad.

Los recortes ahogan aún más

el estado del malestar.

 

Y escuece aún el sol por dentro

y en la piel

las quemaduras, y las faltas

entre la almohada

y la pared.

 

No puede, definitivamente,

ser más septiembre.